El año pasado 106 nombres de sitios web se vendieron por más de US$100.000 cada uno.
Xavier Buck planeaba gastar US$100.000 en ofertar por nombres de dominios en internet en una subasta. Sin embargo, superó su lÃmite en menos de una hora.
Para cuando habÃa terminado la subasta de tres horas, Buck, director ejecutivo de la compañÃa Luxemburgo EuroDNS, habÃa gastado US$150.000 por 15 nombres atractivamente genéricos, incluidos 7th.com, chaptereleven.com, microfinancing.com y computersystems.com.
“Estos nombres se pagarán solos en dos años. El mundo apenas está empezando a descubrir lo importante que es tener estas propiedades”, dijo Buck. Esta afirmación parece estar cobrando una aceptación más amplia.
Buck y otros esperan revender sus nombres de dominio a largo plazo, por ganancias mayores, a compañÃas que quieren crear empresas reales con las direcciones de web que ellos poseen.
Cada vez hay más dinero en juego. El año pasado, 106 nombres de dominio atrajeron más de US$100.000 cada uno, y uno de ellos, porn.com, se vendió por casi US$9,5 millones. Sólo en el 2006, 70 nombres se vendieron por cifras de más seis cifras cada uno. Millones de nombres de dominio genéricos generaron incontables millones de dólares.
AsÃ, varias firmas han invertido dinero en las compañÃas más grandes del campo. El año pasado, Demand Media y Oversee.net, dos compañÃas de Los Angeles que poseen miles de nombres de dominio cada uno y ofrecen servicios de publicidad a otros dominadores, recaudaron US$400 millones de inversionistas.
Los inversionistas están tan confiados en el crecimiento de la publicidad en lÃnea y la capacidad de los dominadores para capitalizar esa tendencia, que planean iniciar pronto la venta de acciones de compañÃas de nombres de dominio al público.
En septiembre pasado la compañÃa NameMedia se empezó a cotizar públicamente en la bolsa de valores Nasdaq.
“Esta industria pudiera ser un oasis en el panorama general, en relación con el resto de la economÃa”, dijo David Liu, director de Jeffries & Company, una de las firmas que suscribió la oferta.
“La industria fue muy reservada por mucho tiempo. Cuando uno gana millones en casa en paños menores no se lo dice a nadie”, dijo Frank Schilling, pionero de la industria que logró grandes ganancias con destinos de web como drugproblem.com y diamondweddingrings.com.
Una estrategia que ha creado un estigma sobre la industria es la ocupación ilegal de erratas, registrar nombres de dominio con variaciones y mal deletreos de importantes marcas, con la esperanza de que los usuarios inadvertidamente se topen con los sitios. En los últimos meses, Yahoo, Dell, BMW y Microsoft han demandado a pequeños registradores de dominio, afirmando que se están lucrando con nombres similares a sus marcas registradas. Los casos están pendientes.
El secuestro de dominio es otra estrategia. Susan Kawaguchi, gerente de nombre de dominio global en eBay, dijo que su compañÃa pasó mucho tiempo tratando de asegurarse de que alguien no robara ebay.com.
La compañÃa de finanzas Domain Capital está apostando a que la reputación empañada de la práctica no impedirá que los nombres de dominio se aprecien. La firma espera prestar US$20 millones este año a dominadores, aceptando sus nombres de dominio genéricos más importantes como garantÃa colateral.
Robert Alfano, co-fundador de la compañÃa, dice que pasa mucho de su tiempo hablando con bancos sobre respaldar su modelo de negocios. Convencer a inversionistas tradicionales de ver a los nombres de dominio como una propiedad no es fácil, dijo. “Pero la industria está creciendo y todas las connotaciones negativas han ido desapareciendo”.
Conforme la industria madura, algunos de los participantes más pequeños se preocupan de que pudieran ser pisoteados. Don Bowman, ex liquidador de autos, opera un negocio de compra de dominios con su hermana, eligiendo nombres que pudieran ser cultural o polÃticamente relevantes, como obamahillary.com.
Bowman dijo que las compañÃas más grandes están desarrollando software sofisticado para comprar nombres de dominio deseables tan pronto como se vuelven disponibles, dejando rezagadas a pequeñas operaciones como la suya.
“Están dándose grandes cambios y para las compañÃas pequeñas se están volviendo todo un reto. Las compañÃas más grandes pueden hacer cosas que yo no puedo. Simplemente tenemos que trabajar más duro”, dijo.
Dinero fácil
Otra táctica cuestionable es la prueba de dominio. Los dominadores registran una dirección de Web y durante cinco dÃas prueban el desempeño de los anuncios. Luego se deshacen de los poco lucrativos y obtienen un reembolso completo.
Google y el grupo sin fines de lucro Icann, que supervisa el sistema de nombres de dominio, anunciaron planes para combatir esta práctica.
En sus propias palabras
“Hablar de este tema permite que todos sepan lo bueno que es el negocio, y ahora todos estarán husmeando. Los dÃas del terreno inexplorado han terminado”. Frank Schilling, pionero de la industria